Urban Picnic

24.6.04

Padre Carajo! 

A ver... me la banqué cuando dijeron que me parecía a Fabian Vena, durante dos años.
Esbocé una sonrisa cuando me dijeron que tenía un aire a Diego Luna en fotos, ok...
No me enojé cuando me dijeron que me parecía a Eric Bana (Hulk, Troya).

Pero que un maldito infante me grite "Qué hacés?! Facundo Arana!" desde un micro escolar (medio ideal para que no pueda alcanzarlo y aplicarle un correctivo), ya es demasiado...

QUIERO PARECERME A MÍ!!!

Me van a generar una crisis de identidad... díganme que no soy el único y a todos los confunden con personajes de la farándula.
Culpa de The Ghost of HMT 12:54

16.6.04

Donde van a estar tus post el dia despues de mañana? 

Hosting Service Closes 3000 Blogs Without Notice

La noticia completa (en ingles):
http://slashdot.org/article.pl?sid=04/06/15/2354258

No es para asustarlos, pero escuche rumores sobre Blogger, yo creo q deberiamos hacer un arca, y colocar en ella un macho y una hembra de cada especie - menos de las q joden mucho (mosquitos, arañas, vinchucas y gatas peludas) - y esperar a que llegue pasado mañana para salir flotando ( como la mierda misma ) y reirnos en la cara de los poco previsores y escupirlos desde la borda mientras pasan flotando aferrados a un tronco de ñandubay y nos putean levantando sus puños cerrados jurando q nos veran en el infierno y se acuerdan de nuestras madres q para ese momento ya van a estar pasadas por agua...ah, y tambien deberiamos hacer un backup de los blogs por si acaso.

Evolution is great, I can´t wait for the next one.
Culpa de Diegus83 11:30

14.6.04

Como el Luna Park pero con mas onda 


imagen

Asi q este viernes estuve en el MoonPark, una imagen digital photoshopeada como la de arriba no miente.
No se como, pero pude encontrar a Dana en medio de la multitud, a veces las cosas salen bien.
A la ma�ana siguiente parecia q una patota de grillos homeless se habian instalado en mis oidos,y aunq sali del Costa Salguero con mi espalda rogando por un masaje con Atomo Desinflamante� debido a la falta de costumbre, cuando me desperte al mediodia no me dolia ningun distrito de la geografia humana, ademas me sentia mejor q antes de salir de casa, sera psicosomatico?
Tengo q admitir q me gustan mucho estas "fiestas electronicas"; aunq sigo siendo un chico q vendio su alma al Rock'nRoll -entre otros tantos negociados q hice con ese pedazo de papel- mientras AC/DC no vuelva a la Argentina, Zatoichi Tommi sirve igual de bien para disminuir mi audicion en un 5% de por vida.
Nos vemos en la proxima, morocha; creo q hasta Creamfields no paro.
Culpa de Diegus83 01:51

10.6.04

Momento surrealista del día, 2da. edición. 

Hoy iba caminando por Triunvirato, entre Olazábal y Blanco Encalada, cuando de repente mi cuerpo se frenó contra mi voluntad al ver un cartel que decía:

"Proximamente: Clases de Karate Santiagueño"


Lo absurdo de la realidad me hace sentir muy poco creativo a la hora de escribir.

Culpa de The Ghost of HMT 15:42

8.6.04

Novela Inconclusa... 

Decidí que no voy a seguir escribiéndola, porque se acabaron, porque te quiero y ahí se terminan mis dolores de cabeza, y ahí atrás quedan, en paz, mis malos recuerdos.

CÁTALOGO DE DESVENTURAS

Apertura del catálogo

De aquí en más no tenés ni voz, ni voto. Todo lo que ocurra en las siguientes páginas es mío, vos sos un voyeurista que está de paso ¿Estamos de acuerdo?
No estás en posición de criticar, desmerecer, y ni siquiera de felicitarme.

De ahora en adelante vas a suspender tu mente racional y vas a aceptar todo lo que yo te cuento, porque sos un espectador, que te metas en mi piel, que te atrevas a decir que podés entender mis sentimientos no te da autoridad. Lo que está en estas páginas fue y será mío, te lo presto por un rato nada más.

Bueno, ahora que estamos de acuerdo.
¿Cómo estás?
Como ya habrás supuesto por el título, este relato es una sucesión de desventuras. Para ser más específico, mis desventuras.
Si bien podría contarte de aquellas veces en que el azar, la mala iluminación, y el nivel alcohólico de mi contraparte me han ayudado prefiero pasear por el lado menos glamoroso de mi vida sentimental, y espero que de paso si alguna de ellas lee esto me llame para insultarme (nada como saber que tocaste esa fibra).

Una última advertencia, en ciertos picos de locura que seguramente me arrebatarán en el transcurso del relato es muy probable que me olvide de toda regla ortográfica, y de todos los buenos modales que aprendí.
Cuando eso suceda, tratá de contar los errores violentos y pensá la calentura que tendría para no querer corregirlos.

Bueno, sin más preámbulos pasamos a desmembrar quirúrgicamente mi patética vida amorosa, bon appettit.


Primera Parte

Capítulo. 1: L. M.




Todavía tu voz chilla y se entrecorta en medio de oraciones cargadas de chistes estúpidos de un ratón de biblioteca de doce años.
Buenas calificaciones, buenos puntajes de Nintendo, buen grupo de amigos, viaje de mierda a Mendoza.

Bolso va, bolso viene, te subís a un micro de una empresa de viajes estudiantiles en medio de gritos, flashes, papis llorando (de alegría quisiera imaginarme, nada como el hogar sin niños durante una semana), y amigos que son absolutamente todos más altos que vos y que la tienen más grande (sí, a los doce años uno se mide la pija cada mañana para ver si ya sirve para algo).
Todos nos hacemos que somos chicos grandes y hablamos de transarnos a tal y cual minita, cuando la verdad es que lo más seguro es que nuestras babas preadolescentes no lleguen más lejos que a la funda de una almohada.
Lo que hoy en día me resulta gracioso y a la vez patético recordar. Además, ahí empezamos a conocer a estas chicas “de la tarde” con las que poco diálogo teníamos, muy bonitas algunas de ellas por cierto.
En ese entonces tu vida no tenía demasiadas vueltas, te habían gustado algunas chicas, habías escrito unos cuantos poemas y digamos que si bien las cosas no te fueron de lo mejor tampoco habías sufrido, cosa a la que te vas a acostumbrar y eventualmente apreciarás como herramienta creativa (mentira horrible que uno se dice para levantar la autoestima en esas situaciones).
Lo que no te esperabas era esto; Ver por entre medio de dos asientos de micro, forrados de una espantosa pana roja, a alguien a quién habías visto más veces de las que es posible contar y nunca la habías considerado más que a una amiga. Pero ahí estaba, Lorena (ups, no tenía que decir el nombre) con su sonrisa simpática y esos ojitos tiernos (carajo! me siento tan maricón diciendo esto otra vez) que te van a hacer llorar algún día. Quisiera no ser tan escueto en mi descripción pero lo hago para evitarme dolores de cabeza.
Ella no llama la atención, no es LA chica, pero sin embargo te re cagó, en ese momento querías besarla delante de todo el mundo, querías decirle que en ese momento no existía nadie más en el planeta, pero te quedaste callado como el cagón que sos. Pensar que alguna vez caminaste de traje tomándola del brazo a ella vestida de novia, bueno, okay, fue un acto de fin de año de la escuela primaria pero en tu retorcida mente eso era una suerte de señal a futuro.
El cagón no dijo nada, te quedaste callado y seguiste la joda con tus amigos, sacando fotos a cuanto paisaje se te cruzaba (al día de hoy me sigue resultando estúpido) y cantando canciones como “a ver, a ver, cómo mueve la colita” o “la cachila y su palanca”, grandes clásicos.
El resto del viaje si bien te divertiste, hiciste lo más estúpido que podrías haber hecho y lo que se convertirá en una bola de nieve cuesta abajo por el resto de tu vida al día que te sientes delante de la PC con insomnio y escribas esto. Te callaste, no dijiste en ningún momento ni a ella, ni a nadie lo que te pasaba porque te asustaba demasiado la idea de estar enamorado de una chica que no era el prototipo de belleza que todos buscaban.
En lugar de ser fiel a tus sentimientos, seguiste al rebaño. Perseguiste a las chicas que más de uno perseguía, a las chicas lindas, las chicas populares, las chicas descerebradas con las que no te deberías haber mezclado más que para los juegos organizados por los coordinadores, esos tipos nefastos que años después de esto te percatás de el aire pedófilo que tenían al viajar en micros llenos de niñas y diciéndote “che, esa está fuerte”.
En ese viaje vas a correr atrás de dos chicas de las cuales; una no te acordás el apellido, y de la otra no te acordás la cara. O sea, la impresión que dejaron en vos no fue muy grande. Lo que sí, fue grande fue el acto de cobardía romántica más grande que cometiste; convencerte de que estabas enamorado (termino mal utilizado, estabas embelezado) de una tal Alina, hermosa chica, lo siguió siendo hasta que no la viste más, pero la verdad es que la usaste como excusa para no aceptar que quién te invadía en sueños era Lorena.
El viaje pasó, el año pasó, el verano pasó. Ahora tenés trece años, estás en el primer año de la escuela técnica donde también hay un bachillerato y todos tus viejos amigos se dividieron. Algunos chicos optaron por la técnica, otros y todas las chicas fueron a parar al comercial. Ahí empezó una pesadilla de dos años dirigida por un tipo al que consideraste un amigo en algún momento y no era más que lo peor que te había pasado, ahí fue cuando la palabra autoestima desapareció de tu vocabulario y también cuando aprendiste a odiar. Pero fue todo tu culpa, no te sabías callar, no te sabías defender, y tampoco supiste pedir ayuda, porque te creías la gran cosa.
Seguías con la idea de andar atrás de Alina, después cambiaste de carril y perseguiste a su mejor amiga, y después a una amiga tuya, y después vaya saber uno a quién, seguiste a cuanta mina se te cruzó durante esos dos años que seguiste allá, todo porque no aceptabas que estabas enamorado de Lorena, a pesar de que cuando mirabas las fotos del viaje de egresados de la primaria y de viajes anteriores te quedabas totalmente estupidizado mirándola. Merecido castigo por ser un cagón y traicionarte.
Granos, complejos, poca plata en el bolsillo, y el hecho de que tu lista de amigos descendía rápidamente no ayudaron a que exteriorizaras lo que te pasaba, en cambio te fuiste para adentro.

Dos años en un abrir y cerrar de ojos, te mudaste con tu vieja a Capital Federal, el lugar donde creíste que pertenecías. Vas a aprender años después que no pertenecés a ningún lado.
Te inscribiste en una escuela que te recomendó la madre de una novia que tuviste, ah sí, porque para empeorar tus psiquis no tuviste mejor idea que andar con otras chicas y decirles que las amabas, tenías tantas ganas de usar esa palabra que básicamente le metiste en cuanto se te presentó la oportunidad.
En esa escuela, también técnica por supuesto, vas a conocer a un grupo de tipos que te va a apoyar pero no todavía, todavía sos muy nuevo y es más, ni siquiera te vas a llevar de lo mejor con quién ahora es tu amigo más confidente y el tipo al que le darías tu alma para que la cuide.
En este tiempo te vas a hacer adicto a las fotos de señoritas con poca ropa, el máximo contacto que vas a tener con una chica hasta que empieces a estudiar inglés en un instituto donde las mujeres abundaban, pero vos tenías que elegir a las que justo no te correspondían.
Vas a volver al pueblo donde habías pasado gran parte de tu vida, para ver sucesivas fiestas de 15 donde te vas a creer perdido por una chica tras otra hasta que te des cuenta de la horrible verdad; seguís enamorado de Lorena.
Sinceramente, en qué pensabas pedazo de imbécil!!! No se te ocurrió en todo ese tiempo decir –Ey, por qué no trato de invitarla a salir-
Tu mente una vez más se va a nublar con una chica linda a la que vas a seguir, tratando de que lo de Lorena pase, uy, que tipo pelotudo.

Un año más pasó, ahora estás en cuarto año de la secundaria y esto ya es preocupante, sos todo un caso.
En una de tus visitas al pueblo de tu infancia una amiga tuya te cuenta que de viaje de egresados decidieron irse a Alemania, obviamente es porque la escuela era Alemana. A vos te parece algo interesante, y ella te propone que te vayas con ellas (digo ellas porque eran en su mayoría mujeres y creo que otros 2 chicos como mucho). Le decís que no.
Te invitan a una quermés que hacen para recaudar plata, vos vas emocionado como de costumbre por ver a Lorena, y cuando la ves y te abraza no podés evitar decirle cuando te cuenta lo del viaje que te vas con ella. Sí, ahora te sentís todo un romántico, vas a irte a Alemania por la mujer que amás. Realmente un acto de esos que se cuentan con los dedos de la mano.
Esa quermés tiene varios recuerdos, jugar twister con ella y pensar en todas las implicaciones sexuales que tiene ese juego. Haber pasado de puesto en puesto de la quermés siguiéndola, siempre charlando con ella, y detestando a un pibe de un año menos que vos y ella, que andaba atrás con intenciones que poco te agradaban.
Pasaron las horas y te tenés que ir, pero no sin saludarla primero, en eso un pibe se te acerca y te dice -¿Vos sos el novio?- Un instante de felicidad total, alguien había visto química entre los dos, sino por qué preguntaría eso. Lamentablemente le respondés con una negativa.
Vas un par de veces más por allá para ayudar con cosas, te dan una rifas para vender, que las tuviste en un cajón de tu cómoda durante un buen tiempo y jamás vendiste una, y decidís en secreto que no vas una mierda a Alemania.
Tu razonamiento era este; En un viaje de egresados las chicas se descontrolan, qué hago si a Lorena se le da por irse con otro pibe, o peor, si se le da por irse con un pibe alemán. Imposible, no, no voy, por las dudas no voy.
En uno de los bailes que hacen para recaudar plata vas con la idea certera de decirle lo que te pasa, pero por si te fallaba la valentía te pasaste un mes redactando una carta de lo más cursi para explicarle tus sentimientos.
Diste tantas vueltas con esa carta que te es imposible acordar qué decía, salvo que estabas enamorado de ella y algo de la amistad.
La noche de la fiesta te empilchás, te ponés medio tarro de gel en el pelo y como vivís en la otra punta del mapa estás primero que nadie. Ella llega temprano y se ponen a charlar en el patio del lugar donde se hacía la fiesta, ella jamás estuvo más hermosa, no pienso compartir su imagen con nadie, ese recuerdo es mío y de nadie más.
Charlamos de un par de cosas, en un momento pensamos y decimos lo mismo al mismo tiempo, ella me toca el codo y me explica que es como una costumbre que hay. Había magia en ese momento, era uno de esos para congelar, todo era perfecto, hasta había decidido confesarle mis sentimientos antes de la fiesta, ya no me importaba nada, el olor del pasto mojado, el cielo mostrando sus más selectas estrellas y ella ahí, delante de mí con esa sonrisa que voy a conservar hasta el día en que me muera, el primer amor siempre es inolvidable, por más doloroso que terminé siendo.
Lo que no esperaba era que cuando se produjo uno de esos silencios que o se rompen con un beso o con una interrupción se fuera a producir la segunda alternativa.
Llegaron algunos más y ella se fue a comprar no sé qué con una amiga.
El resto de la noche fue un desastre, estás sentando en la oscuridad, detrás de una barra improvisada que en su mayoría expende gaseosas.
Prácticamente todos pasaron por al lado tuyo y con todos tuviste la misma charla “Estoy enamorado hace 4 años de Lorena y no sé qué hacer”, cientos de consejos, de preguntas y opiniones pasaron por ahí.
Todo mientras la veías bailar, veías cómo había cambiado físicamente en esos 4 años, pero vos te sentías todavía como ese pendejo de 12 años que no supo hablar.
Fin de la fiesta y lo único que atinaste a hacer es darle la carta, que se metió en el bolsillo y no leyó hasta que una amiga en común la llamó para preguntarle qué decía.
Vas a volver una vez más, con un ramo de rosas rojas en la mano, en un día de lluvia, como se merecen todas las desilusiones del corazón.
Se lo vas a dar delante de varias personas que juegan para vos pero el equipo no alcanza, y te vas a despedir para siempre de ella en una esquina.
Le vas a decir que la querés mucho y que nunca te vas a olvidar de ella.
Al recordar todo eso se me llenan los ojos de lágrimas, la imagen gris de ella caminando en dirección opuesta con el ramo de rosas, sin girar para ver si yo seguía ahí. Y sentarme donde mi amiga después de esto, pensando en que usé las palabras equivocadas, que la tengo que ver de nuevo, que tengo que volver y decirle que la amo. Era tarde, y eso fue lo último, después de eso se acabó, y mi contacto con ese mundito se fue desvaneciendo, hasta que desapareció.
Quizás fue lo mejor, pero es inevitable preguntarse “¿y si ella me hubiera dicho algo?”

Uno a cero, y las cosas recién empiezan. Ojalá hubieran sido tan simples las historias que le siguieron.


Capítulo. 2: F. S.

El pibe ahora está más gordo, a él le gusta creer que es más “corpulento” pero la verdad es que la cara redonda y aniñada no lo ayuda.
Quiere tener imagen de rebelde y escucha a Limp Bizkit a todo volumen con sus pantalones cargo holgados, que por esa época todavía decían algo.
Va a empezar un nuevo año lectivo del secundario y va a continuar estudiando inglés en el mismo instituto donde fantaseaba con algunas chicas, ya que era el único lugar donde se comunicaba con el sexo opuesto en medidas dosis todos los martes y jueves.
Ya tenía fama de tipo gracioso y se había convertido en una suerte de niño rebelde y líder de la insurrecciones de las clases de inglés. No afectaba su promedio ya que siempre tuvo facilidad para los idiomas.
Primera clase del año, se sienta con sus aires de líder y hace chistes con los compañeros que siguen del año anterior, hace preguntas totalmente hipócritas sobre los que ya no están, ya que las hace para mostrarle a los nuevos que él conoce a todos. Pero los personajes son difíciles de mantener cuando te olvidás la letra y más si quien te hace olvidarla es alguien a quien no conocés en lo absoluto.
Antes de eso él se había vuelto en un personaje. Alguien le había puesto un apodo digno de un reo, que lo hacía sentirse más fuerte y capaz de cualquier cosa.
Primera clase del año, conjeturando sobre la nueva profesora y con su ego por las nubes. Lo que menos esperaba era a esta chica, de ojos verdes, carita redonda, adornada por una mata de pelo rubio enrulado, y una sonrisa capaz de romper la careta de este idiota. Chica que también era dueña de una voz chillona que él adoraba pero era capaz de provocar migrañas, y de la risa más sincera y contagiosa que va a escuchar en su vida. Esa chica dueña, sin saberlo, del corazón de este torpe enamoradizo.
Desde el minuto cero empezaron a tener química, ella se reía de todos sus chistes y él no paraba de hacerlos para escucharla reír, se tentaban al punto de llorar y no poder seguir con la clase, eran dos locos felices. Él más que ella. Estaba totalmente loco por ella, volvió a escribir poesía, se la describió hasta el cansancio a su confidente amigo, la acompañaba hasta la boca del subte (a pesar de que él no iba más lejos que la esquina para tomarse el colectivo) dos cuadras que le servían para charlar de lo que sea, o simplemente compartir ese momento con ella.
También empezaron los dolores de cabeza. Quería invitarla a salir cada vez que se veían y se insistía cada martes y jueves; “Hoy, hoy le digo”.
Todos los viernes y sábados que salía con sus amigos se ponía a pensar que en ese momento podría estar con ella, pobre iluso, y cuanta chica se le cruzaba no tenía ni el más mínimo encanto comparada con Florencia. Estaba jodidísimo.
Ninguna otra le llegaba a los talones, todas las demás le resultaban insulsas y aburridas. No existía en el planeta otra sonrisa que pudiera hacerle sombra.
Ella era fanática de Julia Roberts y de Luis Miguel, él le copió todas las bandas sonoras de las películas (a pesar de que no las tenía, y las compró, pero no le regalo los originales para que ella no se diera cuenta…), se acostumbró a la voz de ese mexicano meloso, y alquiló hasta estirar la cinta de “La Boda me mi mejor amigo” (la película favorita de ella).
Hubo una vez un diálogo, totalmente patético. Él dijo –Ayer me acordaba de vos-
-¿En serio, por?
-Nada, estaba viendo La Boda de mi mejor amigo y aparecía tu nombre.-
Ella, lo miró extrañada y no atinó a preguntarle cuándo que él -En la escena del bar de Karaoke, que ella le pregunta si se acuerda de esa vez que estaban en Florencia-
Okay, si había un punto más bajo que podía tocar en una conversación ciertamente no lo imaginé nunca, hasta ese punto de obsesión lo dejé llegar.
Porque en el amor siempre hay algo de obsesión, esa persona te acapara los pensamientos y eso no tiene otro nombre más que obsesión. El amor tiene ese componente y las queridas mariposas en el estómago.
Todo el tiempo pensaba en ella, y seguía creciendo ese sentimiento asfixiante, esa necesidad imperiosa de verla para sentirse vivo, para poder respirar tranquilo, estaba enamorado a un punto casi enfermizo, que le jodía la cabeza, ella era la idea predominante en su cabeza.
Un jueves, como tantos otros, él se prometió lo mismo de todos los martes y jueves, pero esa vez hubo algo que cambió. Sentado al lado de ella como siempre, la miró abrir su cuaderno para garabatear algo y vio un enorme corazón que decía Flor y… Adivinen. ¿Ya está? ¿Seguro? Flor y Ale.
En ese momento sintió que toda la sangre del cuerpo se le iba a la cara, que el corazón le iba a reventar el pecho, que de cerrar el puño con tanta fuerza se iba a clavar las uñas en la palma de la mano, se sentía tan vivo que quería morir. Soñaba con que ese Ale fuera Alejandro Sanz (sí, a ella le gusta tanto como Luis Miguel, por qué no dedicarle un corazón a él, sí, eso era perfectamente razonable, sí, un corazón que diga Ale por Ale Sanz, claro por qué ponerse nervioso, era eso, sí, respirá, respirá, que la mentira te calme. No qué mentira, de qué hablás, no, no, ese corazón es por Ale Sanz, es por Ale Sanz, sí, seguí siendo feliz, sí, pensálo, eso es lo que pasa).
Como era de esperarse, ese corazón estaba dedicado a quién por esos momentos era su novio, cosa que le hice averiguar a una compañera porque yo no tenía la habilidad en ese momento de armar una frase que no incluyera la palabra mierda en, creo que no hice ningún chiste esa clase.
El obsesivo depresivo caminaba como un zombi por Buenos Aires, de acá para allá recibiendo bocinazos de cuanto colectivo y auto evitaba pisarlo cuando cruzaba la calle. Se le convirtió en hábito durante ese tiempo cruzar avenidas sin siquiera mirar si el semáforo estaba en rojo, una joyita el pibe.
Le contó del fallido episodio a un amigo suyo, y le dijo –Tengo ganas de que se abra la tierra y nos cague tragando a todos, tengo ganas de morirme, tengo ganas de clavarme esta lapicera en el cuello.- Su amigo lo miró con sorpresa y le dijo
-Y bueno, dale, clavátela-
A lo que él sin pensarlo apuñaló a su mano con la lapicera, por suerte era una lapicera de mierda que se le arruinó la punta pero penetró lo suficiente en la palma de la mano como para hacerle un pequeño agujero.
Fue también la época en que deliraba con golpear a todo lo que caminaba, que tenía ganas de morirse peleando, la época en la que sus nudillos eran cosa conocida para las paredes de Buenos Aires, de seguro hubiera sido interesante incursionar en el boxeo.
Se había vuelto un depresivo, siempre fue un extremista y era totalmente lógica su reacción de acuerdo a su forma de ser. Si se hubiera comportado como una persona racional y lógica, no hubiera sido él, por lo menos era auténtico y fiel consigo mismo en su rabia.
Sus chistes se volvieron un poco más escasos y fueron volviéndose parcos, cínicos y desbordantes de una desagradable sarcasmo y verdadero gozo por el sufrimiento ajeno, se estaba volviendo un verdadero hijo de puta.
Florencia dejó a Ale. Bien, tenemos una segunda oportunidad… o primera, ¿cómo califica?
Él volvió a tener ánimo, pero siempre con miedo de que alguien más le ganara de mano, siempre apoyándose en los consejos de Plin y Lucila.

Plin y Lucila se merecen un capítulo cada uno, pero no vienen a la temática de la historia, aunque lo menos que puedo hacer es recordar que en esos momentos eran mis puntos de apoyo. Plin siempre tratando de que yo me volviera un tipo normal, pero aun así apoyándome en mi decisión de seguir detrás de Flor.
Y Lucila, que desde ese momento va a sacar un espacio permanente en mi corazón. Siempre escuchándome, aceptando a larga mis decisiones (a pesar de que muchas veces eran las peores que podía hacer), la única mina que si bien no entiende la mitad de mis razones sigue poniéndome el oído y el hombro. Debería casarme con esa mujer, es a la única que quise sin intervalos ni que pueda ser desplazada por otra, lamentablemente tendríamos que resolver el problema de que no estamos enamorados y dudo que algún día los estemos, por lo menos no al mismo tiempo (eso siempre pasa entre amigos y no puedo negar que en más de una oportunidad me hubiera gustado zamparle un beso) pero me estoy yendo por las ramas.

Florencia dejó a Ale. En ese momento Fede estaba más que contento, pero por supuesto no lo mostraba, jamás quiso usar la táctica del gusano asqueroso (Conocida por todos los hombres. Se trata de arrimar el bochín en un momento de “vulnerabilidad” y tratar de ocupar la reciente vacante).
No, él era un caballero y la iba a conquistar con su mejor herramienta; el buen humor. Compartieron cientos de risas más, fueron las dos ovejas negras del curso, se burlaron de todo y él hizo algo de lo que hoy en día se arrepiente.
En el segundo cuatrimestre entró una chica de nombre Romina (ese nombre pero en alguien más te va a dar serios, serios dolores de cabeza). Una de las chicas más femeninas que él haya conocido y con quien se llevaba muy bien. Pocas personas le prestaron tanta atención como ella cuando se ponía a hablar sobre sus delirios de cine. Pero él estaba tan cegado por Florencia que se sumó al chiste general y se burló de Romina a sus espaldas junto con todos los demás, es una de las pocas cosas de las que se arrepiente y nunca pudo pedir perdón.

Lo siguiente es para esa chica, y para ella nada más.
Si por alguna excusa de los poderes universales este libro cae en tus manos, espero que te acuerdes de mi, de ICANA, quiero pedirte disculpas aunque no sé si esto es novedad para vos, pero me avergüenzo de mi comportamiento. Perdoname, y espero que te haya ido bien en lo que fuera que hayas hecho.

El límite de lo patético para ese tipo, había perdido su habilidad para elegir, si ella le hubiera dicho que el mundo era plano, él lo hubiera aceptado, ya empezaba a ser un pelele.
Su voluntad estaba totalmente doblegada a los deseos de esta señorita que no tenía ni idea del poder que podía ejercer sobre el aturdido adolescente.
Él se moría y revivía cada vez que la volvía a ver, la puso demasiado alto en su escala de valores, y se negó a darles una oportunidad a otras chicas con las que se cruzó porque estaba demasiado ciego por el amor. El amor no es ciego, eso uno lo aprende, pero sí cega, y él estaba tan ciego como se podía estar.
En una ocasión, estando a milímetros de la cara de Florencia una de las chicas del curso dijo “Hacen linda pareja”, eso fue lo más cerca que él va a estar de ella en toda su vida.
El tiempo pasaba y él no sabía decirle lo que le pasaba, lo había retenido durante tanto que se le había vuelto imposible expresarlo.


No está inconclusa, simplemente quedó así, porque te conocí y mi pasado no me interesa más.

Culpa de The Ghost of HMT 02:29

La revolución del entretenimiento barato: el picnic urbano.